lunes, 16 de noviembre de 2015

Navalafuente Circular por Miraflores de la Sierra

Mapa de la ruta







Comentario


La mañana es fresca, como corresponde a la época otoñal en la que hacemos la etapa, y las manos y las orejas se quedan frías.
El sol se despereza tímidamente y con sus rayos empieza a calentar y las verdes praderas van tomando de nuevo su hermoso color al desaparecer la escarcha. Los árboles de hoja caduca y el hermoso manto de la bruma nos pintan una maravillosa estampa. Los Nuevos Caballeros Andantes quedan extasiados ante las vistas que la naturaleza les ofrece. La conversación gira entorno a lo poco que somos y lo grandes que nos creemos.
La caminata empieza en la misma parada del bus 726, que está situada en el aparcamiento público del pueblo. Por la calle Eras de Arriba nos encaminamos hacia el camino de Miraflores.
Rodeados de vegetación de todo tipo, (enebros, fresnos, encinas, etc.), seguimos a buen ritmo y mejor humor, hasta cruzar la Vereda de las Viñas. Una ruta local nos acompaña, la ruta de los Dedros con carteles explicativos de los árboles, con su nombre científico y las curiosidades que debemos saber.
El arroyo Navacerrada se nos interpone en el camino que es amplio y está muy bien conservado. Grandes tubos por donde pasa el agua, hacen que nuestros pies sigan secos y dispuestos a seguir caminando hasta encontrar el puente que nos facilita el paso de la antigua vía férrea de Burgos, ya sin servicio. No olvidemos que lo “moderno” es el AVE, que nos ha hecho gastar miles de millones sin necesidad ninguna, cuando había otros trenes tan rápidos y más baratos, por no decir que alguno se lo “ha llevado crudo”.
Miraflores está a la vista, como La Pedriza o el Cerro del Pendón que está sobre nuestras cabezas.
El arroyo del Valle tiene un puente que mejor no intentar cruzar por él. Nosotros optamos por pasar por “las pasaeras” de piedra, aunque alguno se arriesgue a meter el pie por alguno de los enormes agujeros y cruce por el puente. Lo malo es cuando viene la crecida, ahí no hay piedra que soporte el agua y, o pasas por la vigas peladas o no lo haces.
El GR-10 está en nuestra mente aún por haberlo recorrido la primavera pasada y lo seguimos un trecho.
Las calles Ramón y Cajal y de la Estación nos llevan hasta la M-610, que dejaremos un poco más adelante para que las calles del Aguadero y Riaza, nos permitan llegar a la Iglesia Parroquial y Ayuntamiento.
Desde este punto iniciamos el retorno por un camino diferente en dirección a la antigua estación de RENFE de Miraflores de la Sierra.
Un tramo de la M-611, la calle Camino Nuevo y Jazmín nos llevan a enlazar con el GR-10 que sentirá las huellas de nuestras botas hasta llegar a la calle de la Estación, por donde descenderemos hasta las vías, por donde caminares por un sendero paralelo sin problema alguno.
Cruzamos el arroyo del Valle por un viaducto e inmediatamente tomamos un caminito que sale a nuestra derecha para ir descendiendo poco a poco entre jarales y enebros. Es la vereda de las majadas de Belén.
Nos encontramos con una cancela con un cartel de propiedad privada que es la entrada a una finca que iremos bordeando, sin dejar el camino que discurre pegado a la pared. Despreciando una vereda que sale a nuestra izquierda, llegaremos a las Majadas de Belén, que están abandonadas.
Cruzamos el arroyo Navacerrada y un poco más adelante disfrutamos de las vistas que nos ofrece un otero. Nos encaramamos en el más alto de los riscos y nos quedamos extasiados con lo que podemos observar a nuestro alrededor.
Ahora descendemos por la Vereda de la Huelga un pequeño tramo para rápidamente girar a nuestra izquierda y tomamos el camino del Molino de las Viñas.
Pasamos por la urbanización El Manantial y también el Regajo Merino. Entre enebros, fresnos, chopos, encinas y jaras, vemos la cartelería de una ruta local, la ruta de los Dedros, que nos explica muy bien la clase de árbol y su nombre científico.
Hermosos ejemplares vacunos de limusin pastan tranquilos en las verdes praderas cuya hierba ha brotado gracias a las abundantes lluvias otoñales de los días pasados. Admiramos una explotación de vacas lecheras que queda a nuestra izquierda, creemos que son frisonas, aunque todo esto lo ponemos en cuarentena debido a nuestra ignorancia en materias campestres, pero si sabemos que la leche que tomamos o los filetes que comemos no salen ni de un envase de cartón ni de una bandeja del mostrador frigorífico de supermercado.
Llegamos a nuestro punto de destino justo en la parada del bus 726 que tomaremos para retornar a Madrid.
Ruta muy sencilla, recomendada para cualquier época del año, aunque hay que tener en cuenta que el arroyo Navacerrada no tiene puente para cruzar en la zona que nosotros pasamos en la vuelta, por tanto puede venir crecido en época de lluvias abundantes.


Época recomendada: Primavera, Otoño, Invierno.



Transporte: Tomamos el autobús 726 que sale desde el intercambiador de Plaza Castilla y al ser circular, tomamos el mismo autobús para el regreso.


Galería de fotos









Video de la ruta







Caballeros participantes: Antonio, Tomás, Miguel, Fermín, Frank, Amador, Carmelo, Antonio Burdalo, Román.



Nivel de dificultad:  Media

Distancia:  20,3 km
Desnivel +  357 metros  Desnivel -  362 metros
Tiempo total:  5h 47'
Tiempo en movimiento:  4h 45'
Tiempo parado:  1h 01'
Velocidad media total:  3,52 km/h
Velocidad media en movimiento:  4,28 km/h
Ritmo medio total por km:  17:05 min/km
Ritmo medio en movimiento por km:  12:42 min/km
Indice IBP Index:  60





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