En este blog, me gustaría, que las personas que en su interior sientan deseos de expresar lo que deseen sobre lo que hacemos a la Naturaleza, al medio donde vivimos, ya sea bueno o malo y lo quiera compartir. Le invito a que lo haga aquí.
Vuelvo de nuevo a Los Navalucillos en los
Montes de Toledo. La primera vez que estuve aquí, subí al
Rocigalgo . Me quede prendado con su subida y la bajada por los Chorros de Los Navalucillos. Me dije porque no hacer la otra cresta del valle de las cascadas, la
zona de Las Tejadillas
que me llamaban poderosamente la atención, así que dicho y hecho. Por
cierto hace unos días estuve muy cerca de aquí descubriendo la Hoz de Carboneros, donde hay una cascada preciosa también en Navahermosa.
Nuestro camino comienza en el mismo lugar donde la ruta anterior, pero en
lugar de bajar por los chorros, vamos a comenzar subiendo por ellos y
disfrutando de las dos hermosas cascadas y bellos rincones que esconde este
hermoso cañón.
Entre la Chorrera Grande y la Chica hay que pasar por una zona en la existe
un paso con cadenas en mi anterior ruta por el
Rocigalgo
tengo más información sobre ello.
Una vez arriba en el Collado del Chorro a la izquierda iríamos
hacia el Rocigalgo, pero giraremos a la derecha para subir a la máxima
altura de esta cresta Las Tejadillas con sus 1396 metros de altura en
la Sierra Fría.
Desde aquí comenzaremos el descenso por esta crestería que nos proporciona
unas vistas espectaculares.
La cresta en su primera parte se sigue bastante bien, una vez rebasado el
vértice de las Tejadillas se va a complicar un poco la orientación del
camino.
Ya no hay senda, sino que hay que dejarse guiar por la multitud de hitos de
piedra que generosamente han colocado la gente, GRACIAS. Estos nos
ayudarán a proseguir y salvar esta zona algo más rocosa.
Hoy nos encontramos en los Montes de Toledo concretamente en el
Parque Nacional de Cabañeros. Vamos a subir al
Rocigalgo el pico más alto de la provincia de
Toledo. Además a nuestro regreso del pico pasaremos por las hermosas
cascadas de Los Chorros de Navalucillos.
Salimos desde el Centro de Visitantes que se encuentra al inicio de la
ruta. Podremos ver un panel informativo sobre la ruta a
seguir.
Vamos a comenzar a subir a la Sierra Fría. Cruzamos el Arroyo del Charco por un puente de madera.
Al otro lado del puente vemos una baliza informativa.
Nos quedan por delante unos 11 kilómetros, los primeros 6 van a ser de
una subida constante, los siguientes van a ser un sube y baja hasta la
cima. El camino va haciendo grandes zigzag para ir ganando altura
progresivamente. El encinar va dejando paso al robledal que aún tiene
todas sus hojas por salir en las partes altas de la sierra.
Curiosamente me doy cuenta que la senda esta empedrada, me imagino que
será para evitar la erosión del terreno. Pero te da la sensación de
subir por una calzada romana.
Según vamos subiendo los bosquetes de robles van desapareciendo y
comienzo a ver lo que voy dejando detrás.
La subida tiene rampas que hacen que las piernas les cueste afrontarlas,
con lo que paso a paso me voy fijando en el enlosado de la calzada y que
curioso observo pequeños fósiles grabados en las losas.
En la subida tenemos algunos paneles informativos de las plantas y
animales que habitan este parque nacional.
Ya casi hemos acometido la parte mas sostenida de la subida, tenemos un
pequeño panel informativo a modo de mirador. Desde él podemos ver una
amplia visión de las montañas que nos rodean a algunas de ellas subiré
como el Pico Peñafiel y Las Majadillas desde
San Pablo de los Montes.
Llegamos al Collado Frío a 1387 metros de altura la senda cambia
a la vertiente Sur del Cordal.
A partir de este momento va a ser un sube y baja constante cerca de
unos 5 kilómetros.
Nos encontramos ya frente a la última subida de hoy El Rocigalgo
que con sus 1448 metros de altura nos espera.
Hace fresco en la cima, así que busco un lugar resguardado para poder
almorzar. El cuerpo ya me estaba demandando recargar las baterías. Nos
quedamos un buen rato, ya que el esfuerzo lo ha merecido. Las vistas son
espectaculares mires donde mires. Si tenemos suerte podemos llegar a ver
hasta la
Sierra de Gredos.
No queda más remedio que comenzar el descenso, pero voy contento porque
lo que me queda por descubrir será una sorpresa. Bajamos hasta el Collado del Chorro
a 1324 metros de altura. En un futuro probablemente haga la otra cuerda
de la Sierra Fría la del Risco de las Tejadillas. Entre ambos cordales es por donde discurre el Arroyo del
Chorro.
Vamos a ver nacer el Arroyo del Chorro
que según va descendiendo nos va a mostrar unas hermosas cascadas. La
senda se sumerge en un pequeño bosquete de robles y posteriormente los
brezales nos rodearan.
La vereda se va adentrando en el bosque de robles.
En un lugar la vereda vadea el arroyo del Chorro para pasar a la otra
margen. El valle se abre ante nosotros.
Pequeñas cascadas se van abriendo paso en nuestro camino.
La vereda va cogiendo altura se estrecha, ya se escucha por debajo de
nosotros la caída de La Chorrera Chica. Hay un par de salientes que bien
sirven de atalayas y miradores.
Llegamos al desvío de la Chorrera Chica y nos acercamos a este
lugar con magia.
Vadeamos el arroyo para acercarnos a los pies de la
Chorrera Chica.
Es uno de esos lugares en los que el tiempo no pasa.
Volvemos a retomar la senda de bajada, en nuestro camino vamos a
atravesar una zona de cornisa en la que tenemos que tener cuidado
en época de lluvia o hielo pues podríamos resbalar. Dispones de una cadena
para facilitar su paso
Una vez pasamos las cadenas seguimos caminando por unas terrazas pero ya
con más amplitud en una de estas oquedades se ha formado un pequeño
abrigo natural en forma de cueva que podría servir en caso de
lluvia.
Superada esta zona algo más complicada pero también más aventurera
seguimos nuestra vereda que ha veces cruza alguna morrena de piedras.
Además me fijo en una formación rocosa que me llama poderosamente la
atención.
Descendemos para encontrarnos con el desvío al Chorro de los Navalucillos. Me quedo sin palabras ante tan bonito espectáculo que puedo disfrutar
en paz.
Este en uno de esos lugares a los que volveré.
Tenemos que abandonar tan encantador lugar para seguir bajando. Una vez en
el desvío a la cascada pasamos por un pequeño arroyo por una pasarela de
madera.
La vereda sigue su camino avanzando por el valle.
Nos encontramos con una especie de escalera que nos deja en un camino ya
mucho más amplio.
En un punto cruzaremos el Arroyo del Chorro para continuar por el
camino de La Calanchera. Cruzamos el Arroyo de la Arañosa y al poco me sorprende ver un
bonito ejemplar de Tejo.
Unos metros más y hemos terminado esta preciosa ruta, deseo que os
guste. Yo volveré bien pronto a verte.