Mapa de la Ruta
Volvemos a la localidad de Las Navas del Marqués en Ávila para realizar la Senda Larga de la Dehesa y el Páramo. Después de haber realizado hace unos días la Senda Corta.
La senda tiene la primera parte igual que la Senda Corta hasta llegar a la parte alta de Las Canalejas donde una baliza nos informa del desvío de sendas.
Para “endulzar” esta caminata de unos 12 kilómetros, el doble de la corta, antes de comenzarla nos detenemos en una pastelería “un momento” (esto es una pista de su nombre…), para comprar a primera hora de la mañana unas delicias que degustaremos después al hacer un alto en el camino, y que nos “obligarán” a volver a ese establecimiento en una próxima visita a la zona.
Entramos en la Dehesa Boyal caminando entre robles. A nuestro paso vemos algunas figuras de la Ruta de las Esculturas que coinciden con la nuestra. (F600, La Nave Pirata, Jardín Urbano, Tetramorfo y Rulos)
Salimos a una gran pradera y al fondo de la cual está la Fuente del Saúco, muy bonita y de agua muy fresca.
Continuamos por la senda hasta llegar a una carretera. Caminamos unos metros pasando por encima de un Paso Canadiense y giramos a la izquierda para faldear y tomar un buen camino unos metros más adelante.
Nota: Esta última parte está señalizada de manera imcompleta, por lo que hay que seguir el track, para evitar perderse.
Una vez en la parte más alta, vemos la baliza que separa las dos rutas (Corta y Larga). Giramos a la derecha para comenzar una subida por terreno despejado hasta llegar al punto más alto, El Cirunalejo a 1639 metros de altura. Hay allí un bonito mirador rodeado de grandes molinos de viento. Es el Parque Eólico Altos de Cartagena que lo vamos a recorrer en dirección Oeste.
Desde aquí tenemos unas esplendidas vistas:
- Al sur, el macizo oriental de Gredos y en días despejados se logran ver los Montes de Toledo.
- Al oeste, las Sierras Centrales de Gredos y las Parameras de Ávila.
- Al norte, las llanuras de Segovia.
- Al este, gran parte de la Sierra de Guadarrama.
Después de descansar y disfrutar de las hermosas vistas (y de los pasteles...), comenzamos un pequeño descenso al Puerto del Descargadero a 1589 metros de altura. Al otro lado del puerto se halla el Alto de la Cabeza a 1643 metros de altura.
Nota: En está parte la señalización es muy deficiente por falta de mantenimiento, con balizas rotas tiradas en el el suelo, por lo que es necesario llevar el track, para no perder el hilo del recorrido.
En medio de estos dos altos nace el arroyo de la Cañada de la Berea. Descendemos caminando muy cerca de este arroyo hasta llegar a la Fuente del Perdigón.
Nota: Unos metros después de la Fuente del Perdigón la senda se desvía a la derecha sin baliza, bajamos teniendo como referencia un gran Rosal Silvestre en medio de la pradera. Pasado este rosal volveremos a ver balizas de la ruta.
Continuamos nuestro descenso topándonos con unas piedras muy curiosas en forma de Caracol, Camello, Sapo y Dinosaurio.
Mientras bajamos divisamos a nuestra izquierda el bonito Mirador de Peña Tejones de la Ruta Corta.
Otra fuente nos espera en la ruta, la Fuente las Dueñas.
Nota: Mas abajo de la Fuente las Dueñas hay un cruce, a cuya izquierda va la senda oficial, pero es un camino intransitable por el agua que lo inunda y las laderas donde mana el agua. Por eso en dicho cruce tomamos a la derecha para seguir un camino que va paralelo al oficial, con el cual reconecta un poco más adelante.
Ya nos queda muy poco para dar por concluida esta bonita ruta.
*Un recuerdo de la ruta*
En un tramo de nuestra caminata, donde las balizas brillaban por su ausencia, la búsqueda de esos pequeños palos de madera con las siglas SL (Senda Larga) inscritas en su parte superior (originalmente en color azul y ahora desteñidas), se convirtió en una auténtica “búsqueda del tesoro”.
A medida que avanzábamos entre cardos, pastos y matorrales, con una notoria ausencia de señalización, íbamos descubriendo balizas rotas (la mayoría con su base astillada, quizá porque el agua de la nieve derretida pudrió su madera) y tiradas en la tierra, a menudo ocultas por la vegetación.
Cuando nos encontrábamos con un tramo largo de la SL sin balizar, o descubríamos la base de cemento fracturada que había alojado uno de aquellos palos indicadores, ya sabíamos que habría una baliza “escondida” en las inmediaciones y nuestros ojos la buscaban con avidez.
Con paciencia y esmero fuimos recolocando aquellas balizas que pudimos encontrar (no todas, por cierto) en su base de cemento, apoyadas contra un grupo de rocas, o donde fuera posible, para facilitar la orientación a los caminantes que pasarán por esa zona de la SL en futuras ocasiones.
Video de la ruta
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