En este blog, me gustaría, que las personas que en su interior sientan deseos de expresar lo que deseen sobre lo que hacemos a la Naturaleza, al medio donde vivimos, ya sea bueno o malo y lo quiera compartir. Le invito a que lo haga aquí.
Estamos de nuevo en La Alcarria, poco a poco voy a ir recorriendo todos los pueblos de esta bella comarca perdida en el olvido. No hace mucho tiempo estuve muy cerca del pueblo en el que vamos a comenzar Lupiana, siguiendo esta ruta Horche Senda del Río Ungría al Monasterio de San Bartolomé de Lupiana. Hoy subiremos a la parte de Lupiana, que se halla entre el río Matayeguas y el arroyo de la Parra. Y regresaremos por el Barranco que forma el río Matayeguas. Estas dos corrientes de agua van a desembocar al río Ungría, que forma un bonito valle que ya recorreremos más adelante.
Salimos de la Plaza Mayor de Lupiana callejeando entre sus estrechas calles. Antes de salir nos avituallamos de pan en una pequeña tienda. Hay que aprovechar pues en Centenera no hay tiendas y esta de Lupiana cierra a la 13:30 horas. Así que si por si acaso ya llevo comprado el pan antes de salir del pueblo. Curiosamente todo el pan de la zona lo hacen en Horche. En nuestra subida pasamos por delante de la Iglesia de San Pedro Apóstol, sita en un buen lugar como mirador del pueblo.
Salimos del pueblo por el Camino a la Fuente del Pericón. Vamos a ganar rápidamente metros y vamos dejando el pueblo a nuestra espalda.
Me ocurrió algo muy gracioso, según subía me fije y vi la Fuente del Pericón. Me digo voy a subir un poco más, para estar a la misma altura y no tener que subir ni bajar. Pues lo que paso, es que la perdí de vista y no era capaz de dar con ella. Así que volví a retomar el camino sin poder llegar a verla que curiosidades.
Ahora en la parte alta entre valles, estamos rodeados de olivos y pequeñas parcelas labradas. Son campos en los que la tranquilidad reina a sus anchas.
Realizaremos varios giros en medio de estos campos.
En el último giro que haremos a la izquierda para desviarnos hacia Centenera, me encuentro con la balización de la Colada del Monte.
Ahora vamos a ir bajando por la zona llamada el Vallejo. Aunque nos vamos a desviar de este buen camino por una vereda a la izquierda. Esta vereda no nos hace perder altura rápidamente como la otra y nos permite tener una vista aérea del pueblo y del Valle Matayeguas. Al poco de tomar el desvío vemos una fuente donde repostar agua.
Seguimos esta vereda, por la parte alta hasta llegar a una especie de mirador natural.
Me resulto muy curiosa la zona, pues hay tres cruces de madera, y no se porque, me resultaban familiares. Recordaba la película del planeta de los Simios, lo mismo no se le parece en nada, pero a mi me vino esta imagen a la cabeza.
Desde aquí hay unas hermosas vistas del pueblo y del valle. Subo un poco para volver a retomar la vereda, que va bajando ahora poco a poco a Centenera. Antes de llegar vemos unas pequeñas cuevas de algunas casas ya abandonadas.
Llegamos al pueblo y nos perdemos un poco entres sus calles, pasando por un lavadero y la Iglesia de la Asunción. Rodeamos la Iglesia para bajar hacia su Plaza Mayor, se nota que han estado de fiesta. Veo una gran carpa en medio de la plaza y gente limpiando su interior. Hago una pequeña parada, mientras veo lo que me rodea.
Comienzo mi camino de vuelta, saliendo por una buena pista. A la salida del pueblo se encuentra la ermita de San Roque.
Vamos a desviarnos a la derecha cruzando el río Matayeguas. Justo en este lugar nos aparece que por delante de nosotros se encuentra la Colada de Guadalajara.
A unos metros de haber cruzado el puente, se escucha el murmullo de un pequeño arroyo que forma una pequeña cascada, me acerco a verla.
Ahora nos toca regresar disfrutando del pequeño barranco formado por este río.
La ruta llega a su fin, según vamos llegando al fondo se distingue la figura del Monasterio de San Bartolomé. Cruzamos de nuevo el río Matayeguas y nos encontramos a la entrada de Lupiana con la ermita de La Soledad.
Entramos de nuevo por las calles de Lupiana, encontrándonos un crucero que nos indica nuestro camino a la Plaza Mayor y despedirnos hasta el siguiente paseo.
Deseo que os guste el paseo.
Vídeo de la ruta
Vídeo del perfil de la ruta
Época recomendada: Primavera, Otoño, Invierno, evitando los días de lluvia y los anteriores a ellas. Es tierra arcillosa que formará mucho barro.
Transporte: Vehículo privado.
Participantes: Antonio.
Nivel de dificultad: Fácil Distancia: 13,1 km Desnivel +210 metros Desnivel - 199 metros Tiempo total: 4h 11' Tiempo en movimiento: 3h 24' Tiempo parado: 47' Velocidad media total: 3,13 km/h Velocidad media en movimiento: 3,85 km/h Ritmo medio total: 18:54 min/km Ritmo medio en movimiento: 13:39 km/h Indice IBP index: 44 Informe
Hoy salimos desde Aldea del Fresno, para visitar las bonitas Cárcavas formadas junto al río Perales. Este río entrega sus aguas al río Alberche en esta localidad. Hace tiempo llegamos casi a las orillas del río Perales, siguiendo esta ruta Villamantilla a Aldea del Fresno por caminos en extinción. Y digo en extinción, pues hay muchos propietarios que nos impiden el paso por caminos públicos, que nos imposibilitaron llegar a las aguas del río Perales. En esta ocasión lo vamos a recorrer junto a su orilla. En alguna ocasión tendremos que cruzar a la otra orilla e incluso descalzarnos. Todo ello gracias a la inoperancia de los ayuntamientos de Aldea del Fresno, Chapinería, Villamantilla y la Confederación Hidrográfica del Tajo, todos ellos al servicio de los Señores Feudales.
Salimos junto a la ermita de San Pedro Apóstol.
La rodeamos por su derecha para tomar una pequeña vereda que nos lleva a un puente con una enorme tubería. Se trata de la tubería del Canal de Isabel II. Se puede pasar junto a ella, pues existe una pasarela suficiente y con barandilla. De esta manera evitamos el tránsito por el puente de la carretera. Este puente salva el cauce del río Perales, que unos metros más adelante verterá sus aguas al río Alberche.
Una vez cruzado el puente, seguimos unos metros por el arcén de la carretera M-510. Aprovechamos los quitamiedos para caminar con más seguridad, evitando a los vehículos a motor. Vemos a nuestra derecha una señal de vía pecuaria, se trata del Camino de la Segoviana. Cruzamos con cuidado para seguir por ella.
Comenzamos a subir con un buen firme. Vemos como se están realizando trabajos sobre la vía pecuaria, para evitar la propagación de incendios forestales.
Hablamos con los operarios sobre su trabajo y los medios que cada vez son más escasos para la realización de estas tareas. Según vamos subiendo comentamos la posibilidad de cambiar el trazado de la ruta. Pues en nuestra anterior ruta Villamantilla a Chapinería vuelta por el río Perales ya realizamos parte de este trazado. Lo íbamos a alargar en demasía y la parte de la cárcavas probablemente nos lleve más tiempo. Así decidimos a la altura de unas torres de Alta Tensión tomar a la derecha por el Camino del Molino de la Mina, hacia el Cerro de la Marota.
Vamos subiendo hacia el Cerro Agudo, antes de llegar a su parte más alta, en una curva tenemos unas bonitas vistas de toda la Sierra de Guadarrama.
Pasamos por el Cerro Agudo por la senda y bajamos un poco campo través para llegar a una antigua edificación ganadera hoy en ruinas.
Retomamos el camino hacia el Cerro de la Marota que es el punto más elevado de nuestra ruta. Tiene un vértice geodésico en la parte más elevada.
Paramos un rato a disfrutar de sus vistas. Ahora toca descender todo lo subido. La senda por la que bajamos está marcada por los rastros de las ruedas de motos que destrozan el terreno. Erosionan de tal manera que forman grandes socavones en el terreno.
Descendemos hacia el valle formado por el Arroyo de la Oncalada que nace en Chapinería. La senda baja en algunas partes pegada a la alambrada de los Señores Feudales por nuestra derecha. Nos topamos con una pequeña laguna, junto al cauce del arroyo de la Oncolada, destinada para que el ganado beba y luego se le mate.
Llegamos al cauce del arroyo el cual lleva muy poca agua, con lo que es fácil su vadeo.
Esta senda se une con el Camino de Las Labores, proveniente de Chapinería. Lo tomamos a la derecha en dirección al río Perales. Un poco antes de que este camino se termine, nos vamos a desviar por la vaguada de Arguelles, formada por un pequeño arroyo de temporada. Ahora mismo está completamente seco.
Es muy bonito recorrerlo por la pequeña vereda que te encuentras en él. Este pequeño arroyo termina en una especie de mirador al río Perales.
Bajamos hacia el río, para comenzar la verdadera aventura. El recorrer este río hasta Aldea del Fresno, pasando por sus Cárcavas.
Nos damos cuenta como estamos rodeados por dos grandes alambradas que siguen el cauce del río. En muchos lugares no se respeta la servidumbre de paso legal junto a las riberas de los ríos. A los Señores Feudales, les gusta mucho lo que es de todos. Con lo que no nos queda más remedio que caminar por el cauce del río. Ya va siendo de comer y el hambre aprieta, no sabemos aun lo que nos va a deparar este río. Estamos haciendo algo inédito a mi entender, no creo que haya muchas personas que realicen este trayecto por las dificultades que te vas encontrando.
Nosotros incautos, pensábamos que a la llegada a las Cárcavas los problemas se habrían resuelto, al estar más cerca de Aldea del Fresno. Pero todo lo contrario, las penalidades se multiplicaron. El avance suponía una y otra vez vadearlo de margen a margen. Siempre intentado encontrar el resquicio de alguna trocha o vereda que nos hiciera ganar metros.
Llegamos a las Cárcavas, un paisaje producido por la erosión natural del agua sobre estas tierras arenosas. Si dejas volar la imaginación podrás ver figuras. Abandonamos las primeras Cárcavas, siempre haciendo trabajos de ingeniería puentil.
Las veredas nos dejan en un verdadera ratonera, en plena encrucijada de la selva Tenemos que adaptarnos al terreno con sus propias armas y reinventando sobre el camino.
Ya va quedando menos, pero el avance es muy lento.
Al fin vemos el puente del Canal de Isabel II, que cruzamos al inicio. Vadeamos el Arroyo Grande y pasamos bajo el puente, para acercarnos a lo que debió ser un antiguo pilar de un puente.
El grupo de Nucaban desea que disfrutéis de esta aventura.
Hasta la próxima.
Vídeo de la ruta
Vídeo del perfil de la ruta
Época recomendada: Primavera, Otoño, Invierno.
Transporte: Se llega en el autobús 548, con salida del intercambiador de Príncipe Pío, horarios.
Nivel de dificultad: Media Distancia: 14,8 km Desnivel + 200 metros Desnivel - 191 metros Tiempo total: 8h 52' Tiempo en movimiento: 4h 39 Tiempo parado: 4h 12' Velocidad media total: 1,68 km/h Velocidad media en movimiento: 3,2 km/h Ritmo medio total: 34:40 min/km Ritmo medio en movimiento: 16:08 min/km Indice IBP index: 47 Informe