Mapa de la Ruta
Hoy es nuestra segundo día por el Parque Natural de Sanabria en
la provincia de
Zamora. Ayer estuvimos en la Laguna de los Peces y hoy nos trasladamos a la localidad de Sotillo de Sanabria, desde donde nos dirigiremos a la visita de la
Laguna Glaciar de Sotillo. De regreso pasaremos por las impresionantes
Cascadas del Sotillo. Para ello vamos a utilizar dos de las rutas balizadas que tiene el
parque en esta zona, de esta manera podemos realizar una bonita ruta
circular. Las rutas que vamos a seguir son la Senda 5 de Ribadelago Nuevo
a Sotillo y a la vuelta Senda 5 bis Laguna de Sotillo-Cascadas. La primera
con balizas de color amarillo y la segunda de color marrón.
Salimos junto a la Iglesia de San Lorenzo y callejeamos
entre sus calles.
A la salida del pueblo nos encontramos con un
Castaño Centenario y un panel informativo.
En este punto subimos de frente siguiendo la Senda 5 con balizas de color
amarillo. A la vuelta volveremos por la izquierda del Castaño. La senda se
sumerge en un hermoso bosque de robles, la senda es buena aunque a veces
se encuentra encharcada por los numerosos regueros que la cruzan y se
forma un pequeño barrizal que tenemos que superar como podemos.
Nos encontramos un curioso roble que ha crecido en el interior de una
roca.
En nuestra subida vemos algunas fuentes y manantiales.
Pequeños regatos hacen de nosotros unos equilibristas sobre las
piedras.
Ante nosotros comienza a asomarse las Cascadas del Sotillo.
Un poco más adelante un saliente rocoso hace de
Mirador Natural.
Es impresionante el reguero de cascadas que hace sucesivamente en su
caída. También comento a Natalia que anda algo preocupada por la bajada
que tendremos que realizarla muy cerca de esta cascada que tiene bastante
pendiente.
Seguimos subiendo hasta que llegamos a la
Pradera de Orisales, curioso nombre. Aquí hacemos un alto en el camino para descansar y
comer una rica empanada de La Puebla de Sanabria.
Después del descanso continuamos con nuestro ascenso. A partir de aquí la
vereda se hace algo más difusa y hay que prestar atención a los hitos de
piedra y las balizas de madera pintadas. Una pequeña roca hace de
improvisado Mirador de la Pradera de los Orisales.
Llegamos a la zona denominada Alto de los Fitos y podemos
parar y observar lo que hemos caminado y lo que nos rodea.
Alcanzamos ya la parte más alta de la ruta donde tenemos el desvío para
acercarnos a la Laguna de Sotillo.
Es un buen lugar para hacer otro pequeño receso del cual te cuesta
recomenzar a caminar. Al llegar a la laguna nos desviamos a nuestra
izquierda para caminar junto al dique de contención y cruzar una pequeña
salida de agua.
Natalia no tiene problemas yo al tener ya las botas muy viejas y rotas me
entra algo de agua.
Una vez aquí la paz se hace realidad.
Volvemos sobre nuestros pasos hasta llegar al cruce donde vemos unos
paneles informativos. Ahora tenemos que seguir las balizas de color marrón
hasta la Cascada del Sotillo.
La senda recorre su trazado junto al Arroyo Pingón, por lo cual en algunos lugares la vereda estará con agua es una zona
algo confusa pero sin perdida.
Parece como si camináramos por unas marismas. Avanzamos entre estas
marismas con la ayuda de algunos pequeños puentes de madera que ayudan a
superar el arroyo del Pingón.
Nuestra senda se sumerge un un precioso bosque y algunas veces se
descubre por unas laderas que dejan bonitas vistas.
Enlazamos con la Senda de Montaña 6 que por la derecha se dirige
directamente hacia el pueblo de Sotillo. Nosotros vamos a la izquierda
hacia la Cascada del Sotillo.
Ya queda muy poco para llegar a la Cascada, comenzamos a escuchar el
sonido del agua. Ante nosotros aparece la Cascada del Sotillo, nos deja sin palabras.
Nos quedamos un rato disfrutando de este bello lugar y haciéndonos
algunas fotos.
Es la hora de tomar la gran decisión de si bajar junto a la cascada o
volver al cruce anterior por donde iríamos al pueblo por un camino más
amable. Comento a Natalia que voy a bajar un poco por la senda a ver como
se encuentra y si lo veo bien para descender por aquí. Voy bajando y me
digo que por aquí se puede bajar sin problemas. Así que subo hasta la
cascada y nos decidimos a bajar. Lo único tener cuidado pero se baja bien,
en algunas partes veremos algunos cables que ayudan a bajar pero no dan
ningún miedo.
El descenso mas fuerte lo hemos superado con aprobado y nos sumergimos en
un bosque mágico de robles. Es una autentico placer el poder disfrutar de este bosque, escuchar los
pájaros revoloteando sobre nosotros el sonido del agua.
Algunos pequeños puentes y pasarelas de madera nos facilitan el vadeo de
los arroyos en otros tenemos que hacer valer nuestra pericia
senderista.
Una pequeña cascada precipitándose nos anuncia que estamos ya muy cerca
de nuestro punto de partida y al ver el Castaño Centenario se ratifican
nuestros pensamientos.
Mañana para despedirnos por el momento nos vamos a un lugar muy bonito Las Cascadas del Vado. Deseo que os guste.
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